
Dani Pedrosa vivió ayer su peor experiencia en el Mundial, la de tener
que combinar emoción por una victoria, la cuarta de la temporada, y
profunda tristeza por el fallecimiento de un piloto al que apreciaba,
Shoya Tomizawa. Con las aterradoras imágenes del accidente en Moto2
todavía en la retina, Pedrosa, Lorenzo y el resto de pilotos de la
categoría reina salieron a la pista intentando “pensar en otra cosa, en
la carrera, aunque la caída pintaba muy mal”, explicaba luego un Dani
abatido.
A los 20 minutos de que arrancara MotoGP, la
organización del Mundial confirmaba oficialmente lo que casi desde el
mismo momento del incidente ya se daba por hecho en un paddock convulso:
la muerte del japonés, de 19 años, certificada a su llegada al hospital
de Riccione a causa de multitraumatismos abdominales, torácicos y
craneales. ‘Tomi’, como era conocido, intentaba mantener la cuarta
posición de Moto2 frente a Alex De Angelis y Scott Redding. En la zona
más rápida del circuito, la rueda delantera le patinó y el japonés se
fue al suelo sin que De Angelis y Redding tuvieran tiempo de reaccionar:
la moto del sanmarinense le golpeó la cabeza mientras que la del
británico le pasó literalmente por encima del tronco.
Mientras
los ‘cuatro magníficos’ seguían dando espectáculo en la pista de Misano,
el personal de Dorna intentaba frenar los rumores. “Antes de dar el
comunicado teníamos que informar a la familia de Tomizawa, en Japón”,
argumentaron. El nerviosismo y la impotencia se iban apoderando de
todos, haciendo la atmósfera irrespirable. Nadie seguía la impresionante
cabalgada de Pedrosa hacia su segunda victoria consecutiva. Y mientras
el público jaleaba al ídolo Valentino Rossi por adelantar a Stoner y
situarse tercero, a la estela de Jorge Lorenzo, en la sala de prensa las
miradas, perdidas, delataban que unos y otros se preparaban para lo
peor. “¿Por qué no se ha suspendido la carrera de MotoGP?” se
preguntaban en voz alta los más críticos. ¿Lo están ocultando?
La
tensión se transformó en rabia cuando llegó la fatal noticia. Carmelo
Ezpeleta, el patrón de Dorna, la empresa que gestiona el Mundial, bajó
al ‘corralito’ para ser el primero en informar al trío del podio. Cogió
por el brazo a Pedrosa, radiante por su victoria, y le dijo al oído que
evitara la celebración. Luego repitió el gesto con Lorenzo y Rossi,
desencajados, mientras los ‘tifosi’ parecían no querer enterarse de
nada. Abuchearon al líder Lorenzo. No era el día para hacerlo. A Dani le
costó asimilar la tragedia: “Ya no pensaba en el accidente, estaba
feliz y no entendía nada, tuve que preguntar tres veces para creer que
iba en serio. Después de esto, el resultado es lo de menos, no es
importante y no puedo decir mucho más. Sólo que el Mundial pierde a un
buen chico, siempre alegre y a un piloto fuerte”. Acababa de conseguir
la primera victoria para Honda en Misano desde la lograda por Doohan en
el 91 y la 12ª de su carrera en MotoGP. Pero solo tenía ganas de llorar.
Como todos.
Lorenzo explicó que antes de la carrera su jefe de
prensa Héctor Martín ya “me había dicho prácticamente que Tomizawa había
muerto”. ¿Y cómo se afronta lo de subirse a una moto a 300 km/h después
de eso?, le preguntaron. “No lo sé, es un palo muy fuerte para todos en
el Mundial, si piensas en eso no sales a correr, así que traté de
concentrarme en lo mío, pero al final cuando me lo dijeron, antes de
subir al podio, fue un golpe”. El balear, muy afectado, se quedó a la
rueda de prensa posterior, la que ofrecieron el doctor Macchiagodena,
jefe de la Clínica Móvil y los responsables de las parcelas de seguridad
y dirección de carrera del MotoGP para detallar su actuación en el
primer accidente mortal del Mundial desde el de Daijiro Kato en 2003.
EL PRIMER ACCIDENTE EN 7 AÑOS
La muerte de Shoya Tomizawa golpeó al paddock de MotoGP, que desde hace siete años no vivía una pesadilla semejante. El también japonés Daijiro Kato era hasta ayer la última víctima mortal de un Mundial que ha evolucionado muchísimo en materia de seguridad. Pero nunca es suficiente cuando se trata de pilotos que se juegan la vida a más de 300 km/h.
fuente y foto: sport.es