
Cuando se crearon los Comités de Seguridad en Espectaculos Deportivos (Coprosede) en diferentes provincias, algunos entendieron que de esta manera se garantizaría la seguridad basados fundamentalmente en la prevención.
Años después, y luego de los bochornosos hechos de ayer en Resistencia, donde los simpatizantes correntinos fueron reprimidos a mansalva, con balas de gomas, bastonazos y hasta piedras que tiraban los uniformados, está claro que esta política ha fracasado.
Los hechos comenzaron mucho antes del partido, en el puente, donde además de requisar, demorar e impedir el paso de los vehículos con simpatizantes la policía arrojaba gas dentro de los micros, para que el camino hacia la cancha fuera poco menos que insorpotable.
Los Coprosedes han sido "copados" por la policía de cada lugar y el poder político tiene poca o nula influencia en las decisiones que se toman.
No participan de ellos ninguno de interesados directos, como dirigigentes, jugadores o simpatizantes se ha dejado la seguridad en manos de personas formadas en la repressión lisa y llana, que demuestran partido tras partido que son incapaces de realizar con éxito un operativo de prevención.
Los incidentes entre las hinchadas de Mandiyú y For Ever con las Policías de Chaco y Corrientes son moneda corriente y se repiten sin solución de continuidad.
Algunos idiotas útiles creen que la mejor manera de resolver esto es la venganza, basados en el hecho que en otra oportunidad la hinchada que sea local deberá ser visitante y entonces sufrirá en carne propia las consecuencias de haber cruzado el puente.
Quienes abonan esta teoría olvidan que el fútbol es lisa llanamente un juego, donde se puede ganar, perder o empatar, pero nada justifica que los policias encargados de la seguridad se conviertan en barras bravas con uniforme tomando en propia mano la tarea de "disciplinar" al visitante.

