Es dificil hacer un análisis futbolístico cuando el árbitro y al menos uno de sus asistentes tienen tanto que ver en el resultado final de un partido.
Solo puede decirse que a lo largo de los 90´ Textil Mandiyú fue más que Guaraní Antonio Franco, sobre todo en el segundo tiempo, cuando sus hombres salieron dispuestos a llevarse por delante al equipo local.
Ganaba Guraní el primer tiempo con un gol que había llegado a los 3´ cuando Daniel Cuellar terminó empujando una pelota que había sido controlada por el arquero Quiñones, pero salió disparada de su mano, luego que este recibiera una patada de Gutierrez, que además estaba en posición adelantada.
A partir de allí y luego de las protestas de los jugadores de Textil Mandiyú, que no cesaron hasta la finalización del primer tiempo, el partido se hizo parejo, aunque aburrido, porque se jugaba lejos de los arcos y ambos carecían de profundidad.
Sin embargo, aún en ese marco, fue el equipo correntino el que hizo mejor las cosas y se acercó con algo de riesgo al arco de Poncio. El arquero correntino, que luego del partido mostraba la ematoma dejada por la infracción en el gol, fue un mero espectador.
El segundo tiempo mostró a un Mandiyñu decidido a quedarse con el partido, y arrancó con el pie derecho, ya que con escasos 40´´ de juego, Almirón inició un jugada alargando para Ojeda que superó en velocidad a su marcador y metió un centro atrás que el mismo Almirón capitalizó poniéndola lejos del arquero.
A partir de allí, Mandiyú fue mucho más que el puntero durante aproximadamente 25 minutos, pero pecó de falta de gol y no pudo plasmar en la red lo mucho que desplegaba en el campo de juego.
La ineficacia de sus delanteros para definir sumados a constantes posiciones adelantadas inexistentes cobradas por el árbitro, así como tarjetas amarillas mostradas por protestar mientras no penaba el juego brusco, inicieron que el partido se vaya desnaturalizando y la cancha lentamente se fuera "inclinando" hacia el arco correntino.
Aún así, Guaraní no era más y sus llegadas llegaban escaso peligro, pero una jugada clave sucedió a los 40´. Silvero salió a destiempo y se ganó la segunda amarilla y con ello la expulsión.
El desorden del fondo de Mandiyú y los escandalosos fallos del juez lo fueron empujando contra su arco, auqnue parecía que ni así Garaní conseguiría la igualdad.
Sin embargo, cuando se jugaban 3´de descuento, el juez dejó seguir ante evidente infracción cometida sobre Valenzuela y Romero la metió en el área chica. No fue buena la respuesta de Quiñones que pegó el manotazo y la pelota pegó en la base del palo. Cuando volvió, el recién ingresado Villalba la empujó con el brazo ante la desesperación del arquero.
El robo se había consumado. Aime, con la especial colaboración de sus ayudantes habían logrado lo que Guaraní nunca mereció: que los misioneros se queden con los tres puntos.
En medio de la bronca y la decepción de todo Mandiyú, nos quedamos con las declaraciones de un integrante del cuerpo técnico: "Los dirigentes tambien juegan y los nuestros ni siquiera aparecen. Estamos solos".
(ampliaremos)