
Norberto D’Angelo llegó al predio de Mandiyú, y a las 9:30 tomó contacto con los jugadores, donde les hizo sentir la confianza puesta en ellos para empezar a enderezar el rumbo del equipo que arrastra dos derrotas, en igual cantidad de fechas, en el certamen federal.
“Estoy agradecido y contento porque es una experiencia nueva”, dijo
entre sus primeras palabras con Agencia Corrientes, el entrenador
nacido hace 54 años en Avellaneda, Buenos Aires, y que tuvo en
Pergamino su último trabajo, dirigiendo a Douglas Haig.
Sobre su llegada, D’Angelo comentó que “estuvimos hablando con el
presidente (Abib), y conocemos a la mayoría de los jugadores, vimos los
partidos que jugaron, y estamos con todas las ganas de empezar a
revertir este mal arranque de Mandiyú, que tiene buen equipo”, sostuvo.
Todo se dio de un día para el otro porque “nos llamaron el lunes, nos querían rápido y viajamos anoche con el profe (Diego Riberi); así que no dudamos”, confesó, para luego recordar que hacía bastante tiempo no dirigía y ya, a esta altura, estaba con ganas de retomar la actividad.
“Había hecho un paréntesis cuando dejé de dirigir Douglas Haig de Pergamino, por decisión mía para parar un poco, pero hacía 6 u 8 meses que estaba en mi casa y es como que ya me picaba el bichito de dirigir nuevamente, por eso me decidí a venir, a pesar que había desechado otras posibilidades”, contó D’Angelo.

es el equipo
más grande de la ciudad pero esa expectativa le tenemos que devolver a
la gente y creo que el equipo está preparado para eso; por eso, entre
las características principales está que el equipo trate de ser
protagonista siempre, en todos lados, tener una identidad de juego e
imponerla”.