martes, 22 de septiembre de 2009

Solo dos fechas, Mario Albarracín estuvo al frente del plantel. ¿Cambiarlo es una decisión apresurada?.


Mario Albarracín arrancó la pretemporada el pasado 4 de agosto, es decir que estuvo apenas 50 días al frente del plantel, durante los cuales Textil jugó 3 partidos (un amistoso y dos oficiales), todos con derrotas.

¿Porqué la relación se desgastó tan rápidamente?. Uno de los motivos tiene que ver con la personalidad, tanto del técnico como del presidente de Textil Mandiyú.

A Jorge Abib nunca le gustó la forma de "cancherear" los partidos que tenía el ex entrenador. En charlas luego de las dos primeras derrotas (amistoso con Patria y oficial con Central Norte) Albarracín habría expresado palabras más, palabras menos, "quedate tranquilo que a estos les paso por arriba" refiriéndose a los equipos que integraban la zona.

Es el mismo estilo, que utilizó luego del partido en Salta cuando un colega le preguntó porque lo habían expulsado y terminó diciendo que era un hecho "gracioso" (SIC), porque solo había sido un comentario sobre la camilla. Gracioso o no, la expulsión le costó 3 fechas de suspensión. Justamente, esa suspensión podía ser redimida por multa y la dirigencia decidió no pagar. Albarracín debería haber tomado nota de esta decisión.

Pero vayamos por parte. La primera diferencia importante surgió cuando Albarracín se negó a jugar partidos amistosos durante la pretemporada y se agudizó cuando, presionado por Abib, decidieron jugar con Patria y algunos jugadores (los más experimentados), que entendiendo que podían lesionarse, a raíz del trabajo físico que venían realizando, "caminaron" la cancha y algunos inclusive ni siquiera jugaron, argumentando ciertos dolores físicos.

En ese mismo partido, Albarracín decicidió poner en cancha dos equipos completamente diferentes en los dos tiempos. Algo que los dirigentes no entendieron. ¿Cual es el equipo titular? fue la pregunta que se hicieron. ¿Porque no prueba variantes sobre una base definida?.

Durante esa pretemporada, también sobrevino el conflicto entre el cordobés y el entrenador de la Liga Yury Kordylas, que hizo que Kordylas primero se alejara del cuerpo técnico del Argentino y luego definitivamente del club.

Las razón de su primer alejamiento fue porque el técnico correntino entendía que había una especie de "chantaje" de parte de Albarracín que le pedía cosas que no cuadraban en una relación dentro de un cuerpo técnico.

Luego, ya rota la relación entre ambos, Albarracín estiró la cuerda, utilizando jugadores en el amistoso con Patria, que a la tarde debían jugar por la Liga Correntina en el equipo de Yuri.

Mientras la dirigencia tomaba nota, Yuri se quejaba de que Albarracín no le comunicaba, los días de entrenamiento ni los jugadores que utilizaría y que además lo dejaba sin los elementos básicos para trabajar.

La renuncia indeclinable de Kordylas le generó a Jorge Abib un nuevo dolor de cabeza que él entendió como innecesaria y solo producto de una lucha de "egos".

En lo estricatamente deportivo, Abib le cuestionaba a Albarracín y se lo hizo saber, dos cosas que para él eran fundamentales: la falta de fútbol durante la semana (se trabajaba en cuestiones tácticas y de pelota parada, pero cuando había que hacer fútbol no se jugaban más de 45 o 60 minutos) y la falta de manejo del grupo, ya que algunos jugadores comenzaban a "tomarle el tiempo" al entrenador.

Luego del partido en Salta, Jorge Abib, que estuvo presente en el estadio, se volvió a Corrientes pensando en el reemplazo.

La conformación de la mitad de la cancha con Ramirez por derecha y León por izquierda y los desacoples de la defensa, donde nadie tenia claro como hacer los relevos, fue la la primera luz roja futrbolística que se encendió en la noche salteña. Para colmo de males, Albarracín terminó expulsado.

Luego de conversar con el entrenador, Abib resolvió darle una semana más y analizar el trabajo y el partido con Patria.

Durante esa semana, Albarracín volvió a hacer solo 60 minutos de fútbol y llegado el día del partido, no solo tuvo que echar mano a un jugador lesionado (Vidal), porque no había en el banco un jugador con características para reemplazarlo, sino que decidió jugar con el mismo equipo que la dirigencia cuestionaba.

Le fue mal. Textil repitió los mismos errores de Salta y algunos jugadores como León y Del Vecchio tuvieron un nivel aún más bajo. El bochornoso final, con la expulsión de Del Vecchio (antes se había León) convenció a Jorge Abib que la falta de conducción del grupo era una realidad y no solo una sensación.

Otro hecho que molestó y mucho, fue que conociendo que el arquero Agnello estaba lesionado, Albarracín agotó los cambios, lo que llevó a Agnello a terminar el partido luego de estar unos 12 minutos siendo atendido. En ese alargue llegaría el gol de Patria.

Cuando terminó el partido en Formosa, la suerte de Albarracín estaba echada. Había repetido todo lo que la dirigencia cuestionaba y se traía una nueva derrota.

Abib entendía que las dos expulsiones eran producto de la impotencia y que eso se debía a que el entrenador había demostrado -una vez más- que no hacía los cambios en el momento correcto.

Las razones que el entrenador esgrimiría ante el presidente para justificar la derrota, era que el árbitro le "había robado el partido", algo que los dirigentes no compartían y que muy pocos periodistas habían visto.

En este marco, y con una relación que se había desgastado rápidamente, los dirigentes el lunes muy temprano le comunicaron a Albarracin que dejaba de ser el DT y se ponían en contacto con D´Angelo al que ya tenían en carpeta, entre otros nombres.

"Con Albarracín nos vendieron un buzón" fue la expresión que utilizó un allegado a Jorge Abib ante este periodista, el lunes muy temprano (mientras Abib hablaba con Albarracín) para graficar lo que se pensaba en el bunker algodonero. Vale la pena que se pregunten quien les vendió el buzón para no repetir malas experiencias.

Los dirigentes también entienden, que esta vez tienen un plantel competitivo que debe estar en los primeros planos del campeonato. "Nosotros no vamos a comprar árbitros. Queremos que el equipo juegue de tal manera que los árbitros no nos puedan "acostar" como sucede en esta división, y si querés ponelo porque esa es la realidad del Argentino B" nos dijo Jorge Abib, "por eso hacemos el esfuerzo económico de contar con un plantel largo y de buenos jugadores. No puede ser que juguemos así".

Muchos pensaron, y nosotros también, en el regreso de Nestor Jarque, pero algo está "roto" entre el entrenador chaqueño y los dirigentes, producto de la derrota ante For Ever que les permitió a los chqueños continuar y a Textil perder la posibilidad de clasificar. "Si llegás a la última fecha con 1 punto de ventaja, hay que jugar el clásico con la cabeza y no con el corazón" dicen cerca de Abib.

Ahora es el turno de D´Angelo. El bonaerense llega precedido de muy buenos antecedentes y los periodistas con los que conversamos lo pintan como una persona con conocimientos y muy trabajadora, al que le gusta armar equipos de trabajo que comprendan a todas las divisiones apostando a los jugadores del club.

D´Angelo llega a Corrientes con su cuerpo técnico (ayudante y preparador físico) y habrá que abrir una nueva carta de crédito. Ojalá esta vez no se hayan equivocado.


Publicado por Desconocido @ 11:04  | Fútbol: Torneo Arg. B
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Estimado periodista, serìa bueno no cometer reiterados errores ortogràficos. Recurrentemente aparece HECHAR, cuando lo correcto es ECHAR. El origen del vocablo no es HECHO ...
Publicado por el profe
miércoles, 23 de septiembre de 2009 | 10:54
Tiene usted razón Profe y gracias por la corrección. Un abrazo
Publicado por michelangel06
miércoles, 23 de septiembre de 2009 | 18:59