El diario Epoca en su edición del lunes sacudió al ambiente futbolístico con la noticia de que el plantel de Textil Mandiyú se desmembraba con la partida de 4 jugadores y el preparador físico.
Luego se supo que eso no era así. Uno de los jugadores mencionados ni siquiera había abandonado la ciudad. Era evidente, que producto de una "interna" en el club, alguien la había vendido al periodista (que no firma la nota) lo que entre colegas conocemos como "pescado podrido". Es decir, una primicia falsa que tiene solo una parte de verdad: el descontento de algunos jugadores por las condiciones de su vivienda.
Una vieja norma del periodismo indica que cuando se conoce una noticia como esta, se debería chequear con al menos dos fuentes independientes entre si, algo que la gente de Epoca parece haber olvidado o directamente desconocer.
Ahora, en lugar de pedir disculpas a sus lectores, como corresponde a gente de bien, Epoca insiste en su error queriendo tapar un error con otro: "Tres pegaron la vuelta en el Albo y Sotelo tiene oferta de Paraguay" titulan en su edición de hoy. ¿Como pueden pegar la vuelta aquellos que nunca se fueron?.
Luego de señalar que los jugadores habían pegado un "portazo" señalan que los mismos estaban ausentes por un permiso especial del entrenador (¿en que quedamos?).
Más adelante insisten "Los regresos de Cerezo, Heredia y Medina, de todos modos, no garantizan su continuidad en el plantel. Es que fuentes del mismo bunker de Mandiyú admitieron que hay una marcada disconformidad de varios jugadores por las condiciones en que los tiene la dirigencia, que -dicho sea de paso- prefiere el silencio". Otra nueva mentira. Todo Deportes comprobó que tanto los teléfonos del presidente como los del cuerpo técnico y jugadores estuvieron abiertos a la prensa.
Finalmente, la misma nota da cuenta de la probable llegada de un enganche y un delantero. Una nueva contradicción: O se incorporan jugadores o se van.
Por todo esto, cerramos como al principio: Equivocarse es humano. Persistir en el error es de necios. Epoca debería aprenderlo alguna vez, por su credibilidad y por el bien del periodismo de Corrientes.