En realidad siempre fue una empresa dificil. Desde un primer momento la incorporación de ambos jugadores con pasado de primera división apareció complicada para la entidad textil.
Ante esa situación, el presidente Abib era cuateloso cada vez que hablaba con los periodistas (alguno de quejó que no le diera la primicia), pero desde el cuerpo técnico se incentivaba a cierto sector del periodismo que daba por hecho algo que a todas luces aparecía como dificil de concretar.
Aún luego que el "Negro" Martinez expresara publicamente que por razones familiares prefería dejar el fútbol y no venir a Corrientes, desde el cuerpo técnico se insistía que las negociaciones no estaban cerradas.
Lo de Astudillo es otra historia. Se hizo un ofrecimiento concreto, pero el jugador prefirió jugar la B Metropolitana, para Colegiales.
Otra vez la necesidad de las primicias le jugó una mala pasada al periodismo correntino. Así son las negociaciones en el fútbol y más aún en un Torneo como el Argentino B donde no se firman contratos, donde nada está cerrado hasta que la pelota no empieza a rodar, sino, ahí está el caso de Jara Lunghi que entrenó una semana con Mandiyú y luego decidió irse.
Esta vez la culpa no es la dirigencia. La culpa es del periodismo que cierra contrataciones antes de tiempo y del cuerpo técnico que con su ansiedad transmite una sensación de seguridad inexistente.
Si alguna responsabilidad le cabe a la dirigencia, es la no tener un discurso conjunto con el cuerpo técnico. Lograr eso sería saludable.