
La reunión entre el presidente y el entrenador movilizó a una cantidad importante de hinchas de Central, que una vez enterados de la falta de acuerdo rodearon la sede social del club, expresando su apoyo al DT y criticando a los que aparecían como posibles reemplazantes (el Patón Bauza y la dupla Cuffaro Ruso-Chamot).
Pero el malestar de la calle se había trasladado al seno de la Comisión Directiva, donde algunos dirigentes presionaban al presidente para que llamara a Russo aceptando sus condiciones (Se dice que Central habría aceptado el sueldo de Russo y las diferencias habrían surgido por las futuras incorporaciones).
El presidente Horacio Usandizaga, inclusive enfrentado con su hijo Manuel (asesor legal) por esta situación resolvió presentar un pedido de licencia por 30 días, lo que para muchos es el preludio de su renuncia definitiva.
Inmediatamente asumió el vice Daniel Vilinguer y la CD resolvió aceptar todo lo pedido por Russo, por lo que en las próximas horas se resolvería la cuestión.
En todo esto conflicto nadie sabe muy bien que papel jugó el recientemente contratado manager de la institución Mario Alberto Kempes que brilló por su ausencia.
Ahora resta saber que hará el técnico que ya se encuentra en Buenos Aires. Es dificil, sino imposible, que en este clima caldeado Russo acepte dirigir nuevamente a Rosario Central, pero aún así los dirigentes irán en su búsqueda.

Miguel Russo pidió el dinero que ningún club del fútbol argentino puede afrontar, poniendo así fin a su tercer ciclo en Central, pero desatando a su vez una crisis institucional que Horacio Usandizaga decidió eludir pidiendo una "licencia por 30 días" y dejando a la tesorería sin recursos económicos para armar el nuevo plantel, al agotar en un año y medio de gestión más de 15 millones de dólares. Un centenar de simpatizantes canayas se movilizaron anoche a la sede céntrica del club para reclamar por la continuidad del entrenador, la cual quedó sujeta a decisión del propio técnico, dado que el vicepresidente Daniel Viliguer, al hacer uso de la presidencia por la salida del Vasco, resolvió improvisadamente "aceptar las exigencias" elevadas por el técnico saliente. Aunque es improbable que Russo vuelva. Anoche Usandizaga abandonó la sede entre gritos e insultos y acompañado por el síndico Vicente Cuñado, siendo notoria la ausencia de su hijo Manuel en el más difícil momento de su gobierno.
Al recibir su primer frente de tormenta institucional Horacio Usandizaga optó por alejarse del club, primero presentando su renuncia en Comisión Directiva y luego aceptando tomarse una licencia por 30 días, la cual le permitirá concretar su viaje de placer a Europa, programado para la primera quincena de agosto. El Vasco dejó la sede céntrica del club al grito de "no huyas cobarde" por parte de más de un centenar de socios que se movilizaron para exigir la renovación del contrato de Russo como director técnico.
La desazón de los simpatizantes despertó al conocerse que Central no podía hacer frente al millón y medio de dólares solicitados por el técnico para renovar vínculo, además de requerir un presupuesto oneroso para conformar el próximo plantel. Ningún club del fútbol argentino invierte esa fortuna por un entrenador, más allá de que Central luce como uno de los clubes del país que mejores contratos paga. Pero la generosidad del Vasco llegó a su fin, porque en un año y medio de gestión la dirigencia canaya consumió sus recursos económicos, gastando más de 15 millones de dólares, billetes que llegaron con las ventas de Angel Di María (8.250.000 dólares), Tomás Costa (4.700.000), Damián Ledesma (800.000), Gustavo Lorenzetti (300.000) y Cristian Alvarez (1.250.000). De esos fondos ya nada queda en las cuentas del club y por delante hay una temporada en la cual Central deberá lucirse dentro de la cancha para evitar un desenlace similar al vivido el domingo.
Russo pidió el dinero que no le pueden ofrecer, pero la presión que llevaron los hinchas a las puertas de la sede céntrica empujaron a los directivos a aceptar las condiciones del entrenador, en una decisión que se tomó para atemperar los ánimos en la calle, pero por sobre todo para obligar al técnico a que formule expresamente sus deseos de dejar la institución.
Estas medidas fueron asumidas una vez que Viliguer asumió las riendas institucionales, al elevar Usandizaga su alejamiento de la conducción bajo la forma de "una licencia por 30 días". Pasadas las 21.15 el Vasco dejó la sede siendo acompañado sólo por el síndico Vicente Cuñado, y entre gritos de reclamo de los hinchas por la situación del primer equipo.
Por entonces en la sede se quedaron Daniel Viliguer, ejerciendo la presidencia por su carácter de vicepresidente, junto al asesor legal Manuel Usandizaga y el protesorero Matías Mohamed, responsables ellos de resolver ahora la problemática del fútbol profesional. Anoche Russo tenía el celular apagado, por lo cual Viliguer no le pudo comunicar la disposición a firmar el contrato exigido. Aunque la partida del entrenador no tiene retorno, más aún tras el escándalo de anoche.