miércoles, 10 de junio de 2009

Mosley envió una carta y la respuesta fue más dura de lo que esperaba.


LA CARTA

Todo parecía encallado en el conflicto entre la FIA, encabezada por su presidente Max Mosley, y la FOTA, liderada por Ferrari. Sin embargo, Max Mosley apareció por primera vez desde hace mes y medio con otro discurso. Del ordeno y mando pasó al gesto conciliador y enfatizando la necesidad de llegar a un acuerdo con los miembros de la FOTA. Ferrari, Renault, BMW, McLaren, Brawn GP, Red Bull, Toro Rosso y Toyota vieron un cambio de actitud demasiado sospechoso.

Los términos en los que se mueve el nuevo discurso de Max Mosley es el de una carta-trampa ya que se muestra partidario de negociar y flexibilizar su postura en todos los términos, pero, eso sí, los equipos de la FOTA deben eliminar el carácter condicionado de su actual inscripción y hacerlo de manera incondicional. Una vez comprometidos formalmente como equipos para 2010 comenzaría la negociación. Mosley tendría en ese momento, por tanto, el mando de las operaciones. Los equipos tendrían firmada su presencia y su amenaza de escisión en 2010 quedaría enterrada.

Mueve ficha a su manera
El dilema es creer o no creer a un Mosley que ahora asegura que no habrá un doble rasero en las reglas de 2010 y que buscará un acuerdo en el límite presupuestario de la F1 del año que viene. El presidente de la FIA, además, quiere que todo quede firmado ya pero no ve que haya tiempo antes del día 12, fecha en la que se decidirán los equipos de la F1 de 2010 para rubricar un nuevo Pacto de la Concordia, algo imprescindible para la FOTA. Quedan cuatro días para llegar a un acuerdo y Mosley ha movido ficha, aunque a su manera...

LA RESPUESTA

La tensión en la Fórmula 1 crece por momentos. El cisma entre la FIA y los equipos se sigue cimentando con acusaciones constantes y gestos de cara a la galería para intentar quedar bien con el gran público y que parezca que el malo de la película es el rival. Es una situación más propia de los tiempos de la Guerra Fría que de una competición deportiva.

El pasado lunes por la noche Max Mosley, el presidente del máximo organismo a nivel internacional del automovilismo, enviaba una carta a los equipos, proponiéndolos negociar, pero sólo si se inscribían incondicionalmente en el Mundial 2010. El mandamás británico los ponía el cebo diciendo que si lo hacían luego, de acuerdo con las nuevas escuadras, podrían hacer todas las variaciones que quisieran en esas reglas.

Lo malo para Mosley es que los equipos no pican. Durante todo el fin de semana en Turquía estuvieron esperando una misiva similar o algo más condescendiente con sus posturas, pero ésta no llegó. El inglés, en la carta, también les instaba a responder urgentemente, concretamente este martes, con la excusa de que no había tiempo. Pues bien, la FOTA, ni caso. "No voy a hacer ningún comentario sobre esa carta", señalaba ayer John Howett, presidente de Toyota y segundo portavoz de la citada asociación.

Los equipos, en lugar de fijar un encuentro con Mosley, lo que han hecho es quedar entre ellos este miércoles en Londres para crear un reglamento para su futura competición alternativa. Obviamente, para quedar bien, respondieron a la FIA con una carta en la que le reiteraron que no aceptan inscribirse sin condiciones.


LOS PILOTOS

Una Fórmula 1 con restricciones drásticas de presupuesto y con un reglamento diferente entre los que aceptaran los 45 millones de euros de límite y los que no es inviable para competir, según Fernando Alonso: "Preferiría correr en cualquier otra categoría antes que en la nueva Fórmula Uno. Los pilotos queremos ir en los coches con mayor tecnología y que sean más rápidos. Si los constructores hacen una competición paralela sería interesante".

Fernando no es la única estrella de la actual parrilla de la F1 que ha expresado esta opinión. Jarno Trulli, de Toyota; Nick Heidfeld, de BMW, Felipe Massa, de Ferrari o Mark Webber, de Red Bull, han sido contundentes al afirmar que prefieren una competición diferente a la que quiere la FIA. Massa es igual de contundente que Alonso: "Si esto no se va a parecer más a la F1 de siempre es mejor irse a otro campeonato".

El último en sumarse a esta corriente de escisión entre los pilotos es Lewis Hamilton. El vigente campeón mundial no tendría ningún problema en dejar la F1 si McLaren decide hacer las maletas: "Tengo contrato y me iré a donde se vaya el equipo".

A los actuales pilotos de la F1 les parece que la F1 que pretende Max Mosley sería un paso atrás en sus carreras y prefieren una competición paralela en la que vuelva a primar la tecnología y la velocidad frente a la política actual y en la que estén los mejores pilotos y constructores.


Publicado por michelangel06 @ 15:59  | Fórmula 1
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