
A las tres de la mañana del jueves, Diego Maradona abandonaba el predio de Ezeiza. Hacía un par de horas que había regresado de La Paz, abatido por las seis puñaladas bolivianas. Con el dolor a cuestas, alguien le avisó que Julio Grondona estaba en el predio. El Diez bajó del auto y saludó a su jefe, casi como pidiéndole disculpas. El presidente de la AFA lo respaldó.
Ésa fue la imagen que marcó las primeras
horas de Maradona en Buenos Aires. El resto de su jueves no fue tan
tranquilo. Humberto Grondona, integrante del cuerpo técnico de las
selecciones juveniles, le tiró de las orejas en público: “Es simple: si
yo tuviera al lado a un entrenador campeón del mundo como Menotti o
Bilardo, sería muy tonto si no lo escuchara”, aconsejó Grondona hijo en
TyC Sports.
Por el otro, Grondona se reunió con Bilardo al
promediar la tarde. El presidente de la AFA escuchó las quejas y los
reclamos del técnico. Palabras más, palabras menos, el entrenador
campeón del mundo en México le dijo que Maradona no escucha a nadie
–menos al propio Bilardo–, que no guardó a los jugadores durante la
semana previa al partido –les dio libre el domingo después de golear el
sábado a Venezuela–, y que no hizo entrenamientos en doble turno para
aclimatar el cuerpo a la altura paceña. La descripción apuntó
directamente a la preparación física del equipo. “Estoy saliendo de una
internación. No hablé con nadie y no lo voy a hacer”, aseguró Grondona
padre al ser consultado por este diario.
En el cónclave
Bilardo-Grondona padre se desnudó la interna que se vive en Ezeiza. El
tablero de ajedrez que hoy es el cuerpo técnico de la Selección tiene
dos tipos de piezas. En lugar de blancas y negras hay maradonianos y
bilardistas. El Diez tiene en su riñón a Alejandro Mancuso y a Fernando
Signorini. Miguel Ángel Lemme, histórico ladero del ex entrenador de
Estudiantes de La Plata, es archibilardista. Humberto Grondona también,
aunque lo suyo viene de arrastre: el hijo técnico de Don Julio se
sintió traicionado cuando Maradona lo bajó del cuerpo técnico de la
Selección luego de que Oscar Ruggeri quedara en standby. Grondona (h)
había gastado litros de saliva para convencer a su padre de que Diego
era el indicado para dirigir a la selección.
Hace rato que el
entorno maradoniano casi no le dirige la palabra al técnico campeón en
México. De hecho, Bilardo vio el partido con Venezuela en la platea San
Martín, casi como un hincha más. Alejado de todas las decisiones
futbolísticas. En las prácticas, Bilardo ni siquiera se calza la ropa
de entrenamiento, como si lo suyo fuera sólo una tarea de escritorio.
Bilardo es, para Maradona, una especie de tótem heredado, al que
reverencia por todas las satisfacciones del pasado. Pero casi nunca
consulta.
fuente: criticadigital.com

"Es fácil hablar con el resultado puesto. Esto tiene que servir de experiencia. Hay que trabajar y no subestimar a los rivales. El análisis del cuerpo técnico de la Selección tiene que ser el mejor, si hay que cambiar tienen que hacerlo. Esto duele, pero te sirve de experiencia". Humbertito Grondona, no el presidente de AFA sino el secretario de selecciones juveniles, hizo su análisis en Indirecto, de TyC Sports.
Pero más allá de ese análisis futbolero, de explicar que "a mí me pasó que a veces subestimé a un rival y en pleno partido te das cuenta y no sabés qué hacer. Ayer no digo que haya pasado eso, sólo digo que no hay que subestimar. La eliminatoria es más dura que el mundial. En los últimos tiempos se ganó en la altura, eso no es una excusa", le tiró un palo indirecto a Maradona. Y no es casual, sino parte de una interna que hay en AFA, entre la gente que dirige: "El entrenador de la Selección me parece que es demasiado inteligente. Va a saber resolver bien esta situación. Yo sólo digo que sería importante que escuche a la gente con mucha experiencia. Es simple: si yo tuviera al lado a un entrenador campeón del mundo como Menotti o Bilardo (hoy manager de la Selección), sería muy tonto si no lo escuchara". Teléfono, Diego... lo dijo el hijo de don Julio.