
Ante la relativa adversidad de tener un hombre menos, el Globo planteó un partido para cuidar el resultado y buscar de contra aumentar la diferencia. Y por lo menos en los primeros 37 minutos de hoy, la idea le funcionó a la perfección a Angel Cappa y sus dirigidos. Huracán espero ordenado en el fondo y se encontró con un San Lorenzo sin actitud, que atacó por inercia, pero sin demasiada claridad.
El
equipo de Russo no demostró demasiado en esa primera etapa y apenas
contó con un remate desde afuera del área de Aureliano Torres y otro de
Andrés Silvera, tras una muy buena jugada colectiva con taco incluido
de Santiago Solari. Pero no hizo mucho más. Con ese poco transformó en
figura a Alejandro Limia y alzó el nivel de Paolo Goltz, que antes del
temporal se vistió de héroe con un muy buen cabezazo.
Pero la historia cambió completamente en el segundo reducido tiempo de la tarde de La Boca. La actitud de San Lorenzo cambió y la idea de jugar por las bandas y tirar centros se hizo efectivo con gloriosos resultados.
A los 3 minutos, por la derecha nació el empate. Adrián González tiró
un centro al primer palo y Aureliano Torres, que se cruzó desde la
izquierda cabeceó al segundo poste. Gol para revivir la ilusión de un
equipo que todos daban por muerto.
Con el envión de la igualdad
y el descubrimiento de la fórmula para vulnerar a Huracán, San Lorenzo
fue por mucho más. Los laterales se convirtieron en figura y el cambio
de Cristian Chávez por el Lobo Ledesma le dio sus frutos al Ciclón.
Porque cuando iban 14, el paraguayo Torres tiró un centro al segundo
palo, Gastón Aguirre cabeceó al medio del área y justamente el juvenil,
ese de los goles claves como en Potosí por la última Copa Libertadores,
puso el frentazo para poner al frente a su equipo.
Se
caía de maduro que si San Lorenzo cambiaba la actitud, abría la cancha
y conseguía el empate, el partido se lo iba a guardar en el bolsillo. Y
así fue. Pero lo que nadie esperaba era una goleada para los de Russo.
A
los 25, otra pelota parada y un nuevo cabezazo aumentaron la diferencia
de la mano de Silvera. El mismo que diez minutos después se encargó de
poner el cuarto gol, que significó una inyección anímica inigualable
para poder encarar las últimas dos fechas del torneo con la confianza
necearia para poder cambiar la historia del torneo y romper con los dos
puntos de diferencia que le lleva Boca.
Atrás quedaron los
primeros 16 minutos que se jugaron el sábado. Atrás quedó el buen
trabajo de Huracán hasta el final del primer reducido tiempo de hoy. El
equipo de Cappa se cayó totalmente y San Lorenzo no perdonó. Otro clásico más que se va para Boedo.