viernes, 17 de octubre de 2008

Cuando terminó el partido contra Chile, la imagen de los jugadores dispersos por el campo y separados del técnico, fueron la postal de un final anunciado.


Más allá de la danza de nombres que corren por estas horas para reemplazar a Basile (Batista, Russo, Maradona, Simeone y hasta el propio Bianchi) lo importante ahora es analizar si el Coco es el único responsable para no cometer nuevos errores, y Basile claramente no lo es.

Es cierto que su estilo lleno de cábalas y poco afecto al trabajo de campo con sus jugadores no es el adecuado para tratar a futbolistas que vienen del archi porfesional fútbol europeo, pero eso se sabía desde un principio y lo sabía Grondona (porque la AFA es sólo él) cuando decidió su contratación.

El mismo Grondona que viajó a Chile con la delegación y luego del partido no tuvo ni en público ni en privado (dicen los periodistas que estuvieron cerca) tuvo palabra de aliento alguno con el entrenador, lo que en el fútbol se conoce como "soltarle la mano".

Pero ¿fue solo eso?. Evidentemente no. Otra postal del partido de despedida fue Basile diciendo al "Panadero" (el hombre del polvito que esta vez no funcionóGuiño "Aguero es un desastre" que captó la televisión.

Lo que la TV no mostraba era el distanciamiento entre los jugadores y el cuerpo técnico. Las críticas de los "europeos" a este ciclo diciendo por lo bajo a los "periodistas amigos" que venir a la selección era un parate en sus entrenamientos, porque las exigencias físicas eran tan diferentes como estar parados.

Dicen que Zanetti (uno de los fieles al "Coco") había advertido a Basile lo que sus compañeros sentían y comentaban, pero que esto no repercutió en el trabajo diario de la selección.

Desde el otro lado, el cuerpo técnico criticaba la falta de compromiso de algunos jugadores y la poca predisposición al diálogo encerrados en sus juegos de fútbol electrónicos, especialmente Messi y Aguero.

Lo cierto es que esa separación generacional entre el cuerpo técnico y algunos jugadores se fue convirtiendo en un abismo y todo se expuso con las declaraciones de Messi luego de Chile: "No sabíamos a que jugábamos y este no es un problema individual, es de conjunto" disparó el chiquito al corazón del entrenador.

Basile a su manera, había dicho lo suyo en conferencia de prensa: "Parecía un partido de 15 contra 10" en una crítica solapada a lo que la tribuna llama "falta de huevo" de sus jugadores.

Todo esto, y algunas cosas fueron creando un clima enrarecido que poco a poco se fue volcando a la cancha, y allí ninguna de las "estrellas" pudo ser el mismo de su equipo, con la única excepción de Mascherano, que siguió brillando de la misma manera lo que llevó a Diego a decir que la selección para él, son "Mascherano y 10 más".

Mientras esto sucedía el "Coco" y su entorno ensayaban diversas tácticas como si en ello estuviera la respuesta. Primero fue  4-3-1-2, luego 3-4-1-2, más tarde 4-3-3 y finalmente 3-4-3, ensayando también cambios de hombres: Heinze luego de ser incinerado en un entretiempo fue llamado como suplente y más tarde volvió ser titular (aunque se decía que el Chile sería su último partido). Luego de los Juegos Olímpicos Di María aparecía como titular indiscutido pero jugó 45 minutos y poco a poco desapareció. A esto hay que sumarles los casos del Cata Díaz, Denis, Milito, Barrientos, D'Alessandro y Sand. "Cuando pruebo jugadores se quejan porque los quemo y sino pruebo me acusan de que siempre juego con los mismos" se defendía el Coco.

Pero lo que no decía, es que él mismo rompió sus propias reglas cuando trajo a su jugador favorito: Riquelme. "Aca juegan los que juegan en sus clubes" había dicho Basile, y lo cumplió a rajatabla con Crespo, pero no con Román cuando lo convocó.

Como se ve demasiados errores de un cuerpo técnico que parecía quedado en el tiempo y sin respuesta para las nuevas generaciones.

Pero no es cuestión de cargar las tintas solo sobre el "cadaver" de Basile. Grondona también jugó su partido dejándolo solo en las horas más difíciles y los jugadores deberían entender que vestir la camiseta de la selección es bastante más que un problema de tácticas y estrategias. Es rebelarse contra la adversidad. Es no tolerar, desde lo futbolístico, ser "bailados" por un equipo superior sin reaccionar. Vestir la camiseta de la selección es, en definitiva, un pacto con el esfuerzo y el orgullo que muchos de estos jugadores no mostraron.

Finalmente los hinchas también jugaron su partido y mayoritariamente se volcaron por la salida del "Coco" que sin ningún tipo de respaldo terminó su segundo ciclo en la pero manera.

foto: criticadigital.com
Publicado por Desconocido @ 11:09
Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Cuanta razón tenés Miguel. Esperemos que ahora elijan bien.
Publicado por Invitado
viernes, 17 de octubre de 2008 | 11:41