Se supo que Textil Mandiyú incorporó dos jugadores: David Guffanti y Diego Aguirre, un delantero y un volante ofensivo.
Si bien esto es bueno en un plantel reducido y de cara a la segunda mitad del campeonato, no es menos cierto que no será suficiente.
Con los jugadores actuales, el equipo algonodero no ha conseguido nunca un juego convincente y solo por momentos y en algunos partidos pareció saber lo que quería.
Si bien, Aniceto Roldán posee un plantel demsiado corto para un torneo como este, nunca logró darle al equipo la velocidad y precisión necesarias para "jugar por abajo", tal como dice el técnico que quiere que jueguen.
Las distracciones en defensa, sobre todo en las pelotas paradas, son una moneda corriente y le permiten a los rivales sacar ventajas de situaciones que con una defensa bien plantada no existirían.
La persistencia de jugar con un enganche a pesar de que nunca los hombres que cumplieron esa función estuvieron a la altura de las circunstancias, es otro de los deficits de este Textil Mandiyú, inentendible a esta altura del campeonato.
El albo no ofrece variantes tácticas en sus presentaciones. Solo han cambiado algunas veces los intérpretes, pero esto no es suficiente en un campeonato donde se enfrentan a los mismos rivales 4 veces en la zona campeonato.
En nada ayuda a esta situación, errores dirigenciales que llevan al equipo a jugar 4 partidos consecutivos fuera de su casa.
Recordemos que por un convenio con ún sponsor, Textil Mandiyú debe jugar un partido en el interior de la provincia antes que finalice la segunda rueda.
Por no haber utilizado alguna fecha donde el equipo no estaba comprometido, ahora, en el peor momento, resignará jugar en Corrientes para viajar a Mercedes, donde enfrentará nada menos que a Juventud Unida, segundo en la tabla de posiciones.
Esto, sumado a las dos presentaciones con derrota en Misiones y la próxima visita a Formosa, totalizan los 4 partidos de "visitante",
Otro aspecto preocupante son las declaraciones de los protagonistas. Constantemente expresan su desazón por no poder ganar, pero sin admitir todo lo que hacen mal dentro de la cancha. Es más, hablan de que son protagonistas del partido y que los goles no se les dan.
Si bien, hay que tener una dosis de suerte para ser campeón, la posición en la tabla de posiciones habla a las claras de que aquí hay bastante más que mala suerte.
Hay llegado el momento de cambiar. Si dirigentes, cuerpo técnico y jugadores no lo entienden, el futuro no será demadiado venturoso para Mandiyú.
Se está a tiempo, esperemos que una vez más, no lo desaprovechen.
Por Miguel Angel Tasca (Todo Deportes).