A pesar de que el doctor Arturo Araujo, interventor de Rosario Central, había advertido durante la semana la posibilidad de un choque entre dos facciones de la barra del canalla, esta no pudo ser evitada por la policia rosarina.
El temido y anunciado choque entre dos facciones de la barra brava de Central se convirtió en realidad. Ocurrió dos horas antes del partido entre Central y Velez, en las inmediaciones del Gigante de Arroyito, donde Los Guerreros –liderados por
Andrés Pillín Bracamonte y Oscar Paquito Ferreyra– se toparon con un grupo que pretende tomar el poder en la tribuna. El informe policial registró un saldo de tres heridos y 70 detenidos.
Alrededor de las 16, las barras se cruzaron en Olivé entre Drago y Leguizamón, a dos cuadras del estadio. Allí se produjo una batalla cuerpo a cuerpo entre los integrantes de los distintos grupos que duró alrededor de 10 minutos. Se pelearon con armas blancas, palos y se arrojaron piedras. La intervención policial produjo una estampida de los violentos, que corrieron en diversas direcciones, en su mayoría hacia el parque Alem.
La policía tomó conocimiento de que la refriega dejó como saldo tres heridos, aunque diferentes versiones especulan con que hubo más pero no se hicieron atender en los hospitales. Uno de ellos, identificado como
Máximo Perrone, sufrió la amputación de dos dedos de la mano izquierda y se encuentra internado en el hospital Centenario. Los otros son los hermanos
Lucas y Luciano Molina, a quienes muchos sindican como los líderes de la fracción que intenta arrebatarle el poder a Bracamonte y compañía. Los Molina fueron atendidos en el hospital Alberdi con diversas lesiones, incluso de arma blanca.
Los 70 detenidos, según información oficial, cayeron por averiguación de antecedentes. Dos de ellos tienen pedido de captura por robo calificado. En tanto que a algunos les descubrieron armas blancas que “llevaban escondidas en las zapatillas y con las que pretendían ingresar al estadio”, describió una fuente consultada anoche por este diario.
También se reportaron daños en el lugar donde se produjo la riña entre las bandos, ya que la policía constató roturas en al menos tres vehículos y en los vidrios de la ventana de una casa.
Los denominados Los Guerreros no estuvieron, como de costumbre, en el corazón de la tribuna alta de la popular de Regatas durante el partido. En cambio, hubo un notorio hueco en ese sector y faltaron las banderas que los identifican.
Fuente: canalla.com