La silbatina que el equipo brasileño fue despedido por el público colombiano fue el corolario de un desteñido equipo que estuvo, pero no jugó.
El equipo de Dunga solo dispuso de un remate claro de Ronaldinho en el primer tiempo, como muestra de un juego displicente y mezquino.
Los colombianos, con un equipo renovado fueron más durante todo el partido, especialmente en la primera parte, donde el árbitro los privó de un claro penal, pero les faltó profundidad.
RAPIDO A ESCONDERSE
Al finalizar el partido, un emjambre de periodistas brasileños esperaban a los protagonistas, pero solo se hicieron presnte los colombianos.
El plantel y cuerpo técnico de Brasil prefirieron refugiarse rápidamente en el micro.
Foto: ole.com.ar